Guerrilla Girls, 30 años de lucha

OPINIÓN


Pocas veces nos encontramos con una exposición que realmente nos haga reflexionar sobre el estado del panorama artístico y su relación con la discriminación y, lo que es más complicado aún, que su efecto sea el mismo que hace 30 años. Guerrilla Girls, que será exhibida hasta el 26 de abril en el Matadero de Madrid, es una de las pocas exposiciones que consiguen hacerte sentir incómodo por la fuerza y veracidad de lo que denuncian.

Esta exposición es una recopilación de la totalidad de las obras realizadas por las Guerrilla Girls, un colectivo artístico feminista nacido en el 85 en Nueva York que durante 30 años han representado una de las voces más destacadas en la crítica y el activismo contra la discriminación y/o poca –o incluso nula- representación de las mujeres en el arte. Su lucha surge de la frustración, del crudo conocimiento de que la concepción general de la genialidad artística y su excelencia se ven claramente devaluadas por el sexo o la raza del artista.

tkts_nyc

Las componentes de este colectivo deciden olvidar el estigma al que se ven sometidas a diario y reivindican la valía de las mujeres artistas mediante publicaciones, carteles, exposiciones y acciones de protesta, siempre desde el anonimato, ya que cubren sus rostros con máscaras de King Kong –metáfora de la dominación del hombre-  y adoptan nombres de mujeres insignes ya fallecidas como Frida Khalo o Eva Hesse.

Su lucha comenzó en 1985 cuando, durante una exposición de arte contemporáneo del MOMA, se manifestaron frente al museo llevando sus -a partir de entonces- icónicas máscaras, denunciando que de los 169 artistas que participaban en la exposición, sólo 13 eran mujeres. A esta manifestación siguieron muchas otras; lo que pretendían era demostrar mediante la denuncia pública la vergonzosa desigualdad que imperaba en el panorama artístico mundial. Su anonimato y sus carteles cargados de ironía, que fueron colgados por las calles de Nueva York y en todo lugar que estuviera a su alcance, fueron ampliando la repercusión de sus mensajes.

guerrilla

Uno de sus carteles más icónicos y que ocupa el corazón de la exposición es una representación de la Gran Odalisca de Ingres que, luciendo una máscara de King Kong y acompañada de una frase lapidaria (¿Tienen las mujeres que estar desnudas para entrar en el Met. Museum? Menos del 5% de los artistas en las secciones de Arte Moderno son mujeres, pero un 85% de los desnudos son femeninos)  critica el denigrante papel de la mujer como sujeto pasivo y objeto de deseo. Con un estilo que nos recuerda que la crítica y la crudeza no están reñidas con la ironía y el ingenio, algunos de sus carteles consiguen arrancarnos una sonrisa, ya sea como un reconocimiento silente de lo que predican o como síntoma de culpabilidad por colaborar inconscientemente a tal situación de desigualdad.

1992republicans

El colectivo trabajó en múltiples direcciones y temáticas: en la construcción de una iconografía no falocéntrica y no etnocéntrica, en la crítica institucional -con antecedentes como Hans Haacke-, en el arte como un reflejo real de la experiencia personal y social, en temas de candente importancia como el aborto, la violación o la pobreza pero,  sobre todo, sus trabajos nos recuerdan que los diferentes objetivos planteados por el feminismo de hace 30 años no se han alcanzado aún y nos invitan, una vez más, a formar parte activa de la que hasta ahora ha sido una interminable lucha de sexos.

[no title] 1985-90 by Guerrilla Girls null

Las Guerrilla Girls no son una excepción; ya desde mitades de los años 70 asistimos a una eclosión de arte feminista de la mano de aristas como Marina Abramovic, Lygia Clark, Rebecca Horn, etc que en muchas ocasiones centraban su arte en la denuncia de la tradicional concepción del cuerpo femenino como simple objeto de abuso. Sin embargo, el estilo de guerrilla cultural de este peculiar grupo con máscaras de mono marcó la diferencia y alzó sus voces hasta revistas de arte y diarios neoyorkinos, desembocando treinta años después en su primera exposición retrospectiva, en Madrid. No pasó mucho tiempo hasta que aparecieron nuevos grupos que reivindicaban el papel de la mujer mediante una crítica radical: las Riott Grrrls, Bikini Kill, Sleater-Kinney o Bratmobile.

Esta oleada de creatividad, humor, cinismo y, sobre todo, denuncia social ha traído hasta hoy la importancia de un activismo ya sea artístico, musical o político -terrenos a los que la crítica de las Guerrilla Girls también sería aplicable- como única manera de que no olvidemos que, en pleno 2015, seguimos con las mismas taras sociales que caracterizaban la sociedad de hace 30 años, pero también con la misma potencialidad artística y poética que nos ha ido dejando esta cascada de rebeldía.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s