“Hago arte por una necesidad visceral”

ENTREVISTA


Carmen González Castro es una de las participantes de la exposición Éros c’est la vie. Colabora con su obra O tempora, o mores, donde rescata efigies de la mitología romana y griega rivales entre sí. Carmen cuenta a La lata de Manzoni sus inspiraciones, el proceso artístico que lleva a cabo en sus obras y su visión personal del arte contemporáneo en nuestro país.

¿Qué mensaje común se transmite en las obras de Éros c’est la vie?

Creo que el agruparnos siguiendo el discurso común del erotismo en el arte no implica la transmisión de un mensaje común, ni siquiera de mensaje alguno. Sí se puede hablar de ciertas afinidades en el lenguaje, ya que prácticamente todas las obras siguen códigos figurativos. Por intentar dar una respuesta a la pregunta, diría que de algún modo hay algo que refleja la exposición, y es optimismo, una especie de joie de vivre en la mayoría de los casos que se remonta casi a los inicios de las vanguardias; el fauvismo, por ejemplo.

¿El tema sexual y erótico sigue siendo transgresor? ¿Por qué?

¡Eso parece! Hemos sido al menos dos los artistas censurados en las redes sociales por colgar una de nuestras obras en la exposición. Creo que sigue habiendo un desfase entre la práctica de la sexualidad y su representación, que aún se sigue mirando con pudor, o casi como amenaza, “porque no es de buen gusto”, en el peor de los casos. Lo cual me hace pensar en que el arte sigue teniendo ese poder debido a no distinguir entre una pintura y la realidad, que es el gran conflicto que tiene el público en general con el arte contemporáneo. A mí me sigue pareciendo extraño que siga hiriendo sensibilidades, más cuando otras cosas que son realmente perjudiciales siguen difundiéndose con total impunidad. Me pregunto de dónde vienen esos complejos…

O tempora, o more

¿Dónde está el límite entre erotismo y pornografía?

Michel Onfray habla de la imposibilidad del erotismo en los animales. Esto me hace pensar en el erotismo como algo que nos vincula con nuestro yo más espiritual —paradójicamente— y la pornografía como un producto de consumo para una parte más atávica, más animal, de nuestra sexualidad. Siempre he entendido, y tal vez me equivoque, el erotismo como una manifestación sutil, elegante, de la sexualidad.

¿Crees que el público estándar debería familiarizarse más con este tipo de arte?

¿Con el arte erótico? ¿Para qué? Deberían familiarizarse con el arte contemporáneo, independientemente del discurso. Y si el público de a pie aún sigue pensando que una obra se debe juzgar en función de una representación fiel de la realidad, me parece casi imposible que lleguen a entender la vuelta de tuerca que supone el arte erótico sobre eso. Espero que desde la base de la educación puedan empezar a llegar estos cambios.

o tempora o more

¿Qué te ha llevado a escoger la mitología en O tempora, o mores?

El hecho de que en mi formación como persona, la literatura y la historia del arte han sido decisivas. Mi intención con esta serie es reflejar la cualidad atemporal del sexo, recreando desde la estética contemporánea el propio armazón estético del sexo: el erotismo. Por eso elijo la mitología, por su asombrosa actualidad.

¿Cómo influye tu experiencia o formación a la hora de tratar el erotismo? ¿Cómo y cuándo decidiste tratar este tema?

Las obras en las que me baso para mi pintura son especialmente icónicas y las he admirado desde muy joven. De algún modo, este es mi pequeño homenaje a esas piezas, trasladadas al marco contemporáneo con la inclusión, por un lado, de elementos abiertamente sexuales que no se encuentran en las originales, y, por otro, de modelos reales, en algunos casos, que me sirven para acentuar ese aspecto puramente sexual.

La solidez y la indestructibilidad de la poderosa maquinaria que es el sexo y su disparador, el deseo, le proporcionan inmutabilidad. Es reflejo de un orden mayor que engloba toda relación posible entre individuos, con su jerarquía y normativización. Los mitos de los que hablo lo expresan bien, pues implican violencia y lucha en algunos casos —Deyanira y el centauro Nesso—, poder y sumisión en otros —Proserpina y Plutón—, y castigo ante la transgresión de la norma —Ticio y Leto—, y todos ellos están regidos por el poder superior de la divinidad. Decidí tratar el tema desde los orígenes mismos de Eros c’est la vie, cuando Maurizio Lanzillota me propuso para formar parte de la exposición, dando ese giro a mi obra.

En esta obra, ¿qué materiales y técnicas utilizas?

Óleo sobre lienzo. No hay más. Sí que utilizo, para los fondos negros, un tipo de pintura negra muy mate, que sirve para generar la sensación de vacío, como si las escenas que represento en esa especie de tondos emergieran directamente desde el interior del muro. Sí que suelo trabajar previamente en photoshop para preparar los bocetos.

¿Qué artistas sirvieron como referencia o inspiración para crearla?

No puedo hablar de artistas concretos que me inspirasen en esta serie, salvo, por supuesto, aquellos cuyas obras represento pictóricamente. Siempre me ha preocupado la representación de la figura humana y, en ese sentido, mi forma de pintar es bastante decimonónica, siguiendo la tradición de la pintura española, granadina, concretamente, del cambio de siglo. Por otra parte, uno de los detonantes en el uso de la anamorfosis es Hans Holbein, con su uso de la anamorfosis en su obra Los embajadores, de 1533.

¿Cuáles son tus fuentes de inspiración para hacer arte?

Hago arte por una necesidad visceral, y no podría dejar de hacerlo. Supongo que os estáis refiriendo a mis referentes. Eso es mucho más complejo de explicar, porque son muchos. Empezando por Velázquez o Francis Bacon, y siguiendo por una nueva generación de artistas que han revitalizado la pintura desde códigos muy tradicionales y a la vez muy vigentes, muy actuales.

¿Tienes algún proyecto artístico en la línea erótica para un futuro?

Sí, si el desnudo entra en esa categoría. Será una serie de dibujos, pero no puedo contar mucho más por el momento.

o tempora, o mores  o tempora, o mores

En general, ¿por qué tipo de arte sientes predilección (fotografía, pintura, espacios…)?

Por todo aquel que me pueda conmover. Me interesan las obras que te atrapan y te invitan a una mirada más detenida y pausada. Respecto a la pintura, aquella que te incita a revelar el proceso de cómo fue creada. Respecto a otros lenguajes, siempre me ha interesado mucho la instalación, por su carácter inmersivo y el protagonismo que concede al espectador como parte integrante de la obra. Me ponen muy nerviosa las obras de arte demasiado explícitas e incluso adoctrinantes. Considero la sutileza como un valor y no me interesa recibir una bofetada de información digerida y lista para ser engullida, como sucede con algunos artistas. Como siempre, entiendo que menos es más, y que sugerir es más interesante que mostrar abiertamente.

¿Qué temáticas son recurrentes en tus obras? ¿Qué expresas con ellas?

Como he dicho, la historia del arte, la literatura, la música o el cine, porque conforman gran parte de lo que soy. Por otra parte, no me interesa especialmente expresar nada. Para eso prefiero el lenguaje verbal. Tampoco quiero contar una historia que otros ya han contado antes mejor que yo. Simplemente, me dedico a ilustrar, en cierto modo, historias existentes, introduciendo un punto de extrañeza, que proviene de su descontextualización. Pero no puedo hablar de un contenido narrativo en mi obra. No quiero dirigir el pensamiento del espectador. Prefiero que la inclusión de contenido sea labor suya.

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